1) ¿En qué momento histórico estamos?
Pensar en qué momento histórico nos encontramos es más complejo de lo que uno se puede imaginar pues para esto debemos considerar dos aspectos fundamentales que en conjunto permiten caracterizar a un movimiento social. Estos son el nivel de conciencia de la realidad y sus injusticias y por otro lado, el carácter colectivo de nuestras acciones que se refleje de manera permanente y que tiene como condición generar un cambio real en el espacio donde trabaja.
En este sentido podemos ver que el nivel de trabajo colectivo y de politización de la sociedad es ínfimo, se puede identificar en algunos sectores como nosotros los estudiantes, algunos trabajadores portuarios, algunos pobladores, etc. En general mantenemos en nuestras vidas los valores del neoliberalismo y sus prácticas: el individualismo, el egoísmo, la competencia, etc.
Así, ante la muestra esporádica de movilizaciones creemos que la organización fuerte es tan necesaria como la discusión y la movilización. Pero no podemos estar en paro eternamente, nuestra cotidianidad tiene que ser un peligro constante para el modelo imperante. Así el desafío es lograr derribar nuestra cotidianidad y volver natural el estudio y la organización, la academia con la acción colectiva, la lucha por la educación y por una nueva sociedad.
Creemos que este año marcó una diferencia, pero no fue suficiente, cometimos más errores que aciertos, pues, en definitiva, no ganamos nada, luchamos por educación gratuita y nos suben los aranceles, ¿Cuál es la fuerza que se expresó este año? La tarea sigue siendo reconstituir un tejido social capaz de vincularse realmente desde las bases y no desde las dirigencias; aprender a movilizarnos certeramente; disputar un proyecto de educación que incluya a los sectores excluidos, que a pesar que este año se movilizaron no fueron los protagonistas.
Por esto nos centramos en levantar nuestro espacio cotidiano como la primera trinchera a disputar, pero no para quedarnos sentados mirándonos el ombligo, sino que para que al mismo tiempo seamos un verdadero aporte al movimiento estudiantil.
2) Ya que uds niegan el carácter "popular" de las movilizaciones de este año, ¿qué opinan de las formas de organización tal como las asambleas ciudadanas-territoriales en puente alto?
Creemos que las asambleas territoriales y ciudadanas son una expresión interesante de movilización y construcción a largo plazo. Sin embargo aún es temprano para poder hablar directamente de ellas, porque justamente el desafío es que perduren en el tiempo y se transformen en un núcleo organizativo permanente que responda a las poblaciones y barrios que agrupe.
Ahora, hablar del carácter popular de la movilización tiene que ver con las formas de movilización y las demandas que se levantaron y a quiénes representan estas. Si bien este año se potenciaron demandas más frontales que en años anteriores -como la Educación Gratuita- creemos que aún son insuficientes ¿a quienes le interesa que la educación sea gratuita? ¿Para los sectores populares es parte de su proyecto de vida entrar a la universidad? Por otro lado, las formas de movilizaciones más estigmatizadas fueron las capuchas, las barricadas, en definitiva la violencia ¿Quiénes son los que repudian estas formas? ¿Quiénes fueron los que levantaron formas de movilizaciones carnavalescas y pacíficas?
Mientras no tengan como propósito transversal una modificación radical del modelo económico de sociedad, los sectores excluidos seguirán siéndolos hasta en nuestras movilizaciones. En ese sentido es que planteamos la necesidad de darle un carácter popular al movimiento estudiantil, entendiendo que sus demandas y esfuerzos deben apuntar a fortalecer el movimiento popular, avanzando hacia los cambios estructurales que requiere el país. La Educación es una más dentro de la lucha por la transformación popular de nuestro país. 3) La lista B plantea que ella no entiende “la organización por la organización” quisiera preguntarle a la lista A cómo entienden ellos la organización
Compartimos el análisis de que la organización no es un fin en si mismo. Si bien es una consigna central, limitarse a eso no implica nada (por si sólo). Asumimos que la organización siempre es necesaria, que más que un medio es una condición. Mientras esta idea no sea adquirida por todos nuestros compañeros o por la mayoría, mientras no encontremos la mejor manera de que todos sean protagonistas de los procesos que iniciamos en la facultad, seguiremos problematizando este tema.
Enfatizamos en la construcción en la facultad, porque apostamos a construir un nuevo sujeto estudiantil, pues somos claros al decir que el capitalismo no está sólo allá afuera, está también aquí dentro y se manifiesta en prácticas de competencia e individualismo en nosotros mismos. Queremos construir comunidad, nuevas formas de entender las relaciones personales que tejimos en lo cotidiano.
Esta idea dice relación con que no tiene sentido plantearnos la disputa por un Chile distinto, si no tenemos constituido al sujeto que va a dar esta pelea. Si no generamos un tejido organizativo que sustente las transformaciones radicales que estamos “exigiendo”, nuestras movilizaciones solo serán una anécdota más en la historia. Sin embargo, no hablamos de etapismos, la movilización es necesaria y debe servir para consolidar estos procesos de crecimiento, y si no lo hace, no estamos avanzando. Apostamos a construir una educación y sociedad distinta, en todos los frentes posibles. Esto sólo es posible si estamos unidos.


17:37
PASO al cecso


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